Cirugía de Pared Abdominal en Tucumán

Especialistas en hernias, diástasis de los músculos rectos y eventraciones

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Nosotros

Somos un equipo de cirujanos dedicados al diagnóstico y tratamiento de las patologías de la pared abdominal. Trabajamos con un enfoque basado en la evidencia científica y la práctica clínica actual, priorizando una evaluación individualizada de cada paciente.

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Doctores

Nuestro equipo médico está integrado por cirujanos especializados en patología de la pared abdominal. Trabajamos de manera conjunta en el diagnóstico y tratamiento de hernias, diástasis de los músculos rectos y eventraciones.

Dr. Emilio Díaz

Médico Cirujano | Fundador CPA

Cirujano General con especialización en cirugía de pared abdominal en Hospital Italiano de Buenos Aires.

Dr. Juan M. Duhalde

Médico Cirujano | Cofundador de CPA

Cirujano General con dedicación exclusiva a la cirugía de la pared abdominal.

Dr. Fernando Lizondo

Médico Cirujano | Staff de CPA

Cirujano General con dedicación exclusiva a la cirugía de la pared abdominal.

Nuestros valores

Seriedad

Nuestros pacientes son tratados con el objetivo de que reciban la intervención más adecuada para su padecimiento.

Formación sólida

La formación de nuestro equipo es universitaria y especializada, con prácticas realizadas en prestigiosos hospitales.

Honestidad

Indicamos la cirugía desde una perspectiva profesional, y sólo si consideramos, en conjunto con el paciente, que va a mejorar su calidad de vida.

Claridad

Nos enfocamos en explicar y dialogar con nuestros pacientes para que comprendan su situación y conozcan los riesgos y los beneficios reales del procedimiento quirúrgico.

Patologías de la pared abdominal que tratamos:

 

  • Es un orificio que se forma (o ya existe desde el nacimiento), a través del cual sale contenido abdominal. Su único tratamiento es la cirugía y requiere casi siempre la colocación de una malla. Las hernias, en general reciben el nombre de la región del organismo en donde suceden:

    - Hernia inguinal
    - Hernia umbilical
    - Hernia epigástrica
    - Hernia crural
    - Hernia de Spiegel
    - Hernia obturatriz
    - Otras hernias

  • Por definición es la separación de los músculos rectos del abdomen más de allá de lo considerado como normal, lo que provoca un abultamiento de la línea media del abdomen cuando se realizan esfuerzos. Es más común en las mujeres luego del embarazo, o el aumento de peso. Aún no hay acuerdo uniforme a nivel mundial sobre los síntomas que produce ni de su tratamiento.
    Por este motivo, antes de indicar una cirugía se deben tener en cuenta múltiples factores.

  • Similares a la hernias, pero éstos orificios de la pared abdominal, ocurren en el sitio de una cirugía previa, por ejemplo: cirugía de vesícula biliar, apéndice cecal, intestinal, cesárea, etc.

  • Es el dolor de la ingle que persiste por más de 3 meses. Puede tener múltiples causas; entre ellas una hernia inguinal o femoral (crural), problemas de cadera, pubalgias en deportistas y no deportistas, problemas en la columna lumbar que se irradian a la ingle, etc. Lo más importante en estos casos es el correcto diagnóstico para luego realizar el tratamiento adecuado.

  • Es el exceso de piel y grasa (piel floja) que ocurre después de un descenso importante de peso, como por ejemplo en pacientes post bariátricos.

  • Una recidiva, es cuando una hernia o una eventración ya fueron operadas y vuelven a aparecer. En general es una situación poco frecuente y suele estar condicionada por múltiples factores.

  • Como ya mencionamos, casi todos los defectos de la pared abdominal se reparan con una malla, ésta es una prótesis, es decir un cuerpo extraño para el organismo. Una vez colocada, y dependiendo de múltiples factores, pero más frecuentemente por la infección, la misma puede ser rechazada y genera una supuración crónica a través de un orificio de la piel. Es una situación muy poco frecuente y la solución suele ser compleja.

  • Son masas o formaciones sólidas tanto benignas como malignas que crecen en los tejidos (piel, grasa, músculo) de la pared abdominal.

    - Endometrioma
    - Lipoma
    - Tumor desmoides
    - Sarcomas (tumores malignos)
    - Otros tumores

  • Constituye un grupo heterogéneo de patologías, entre ellas: pseudohernias, quiste intradérmico umbilical, hernias traumáticas, dolor crónico de la pared abdominal, desgarros musculares, etc.

Preguntas frecuentes

 

  • Se debe sospechar una hernia cuando aparece un bulto en el abdomen o en la ingle, que suele notarse más al ponerse de pie, toser, hacer fuerza o realizar actividad física, y que en muchos casos disminuye o desaparece al acostarse. Además del bulto, algunas personas pueden sentir molestias, tirantez, ardor o dolor, especialmente al final del día o luego de esfuerzos. En otros casos, la hernia puede no doler y manifestarse sólo como una deformación visible o palpable. Ante la aparición de un bulto nuevo, cambios en el tamaño, dolor persistente o dudas sobre el origen de los síntomas, es importante consultar para una evaluación médica. Un diagnóstico adecuado permite confirmar si se trata de una hernia y definir la conducta más apropiada en cada caso.

  • Una hernia no se cura sola. En algunos casos puede mantenerse sin grandes cambios durante un tiempo, pero con el correr de los meses o años suele aumentar de tamaño y generar cada vez más molestias. Si no se trata, una hernia puede provocar dolor, incomodidad o limitaciones para la actividad diaria y, en determinadas situaciones, complicaciones. Las más importantes ocurren cuando el contenido abdominal (órganos como el intestino) queda atrapado dentro de la hernia (atascamiento) o cuando se compromete su circulación sanguínea (estrangulación). En esos casos pueden aparecer dolor intenso, endurecimiento del bulto, aumento brusco de tamaño, náuseas o vómitos, y se trata de una situación que requiere atención médica urgente. No todas las hernias necesitan operarse de inmediato, pero dejarlas evolucionar sin control puede aumentar el riesgo de complicaciones y hacer que el tratamiento sea más complejo. Por eso, ante la aparición de síntomas importantes o cambios en la hernia, es fundamental consultar sin demora. La indicación de tratamiento debe definirse siempre luego de una evaluación médica personalizada.

  • No. La diástasis abdominal no siempre requiere cirugía. En muchos casos puede manejarse con tratamiento conservador, como la rehabilitación de la pared abdominal. La indicación quirúrgica debe realizarse con mucha cautela, ya que depende de múltiples factores, como los síntomas, el impacto funcional, la presencia de otras patologías asociadas y las expectativas del paciente. Por eso, ante el diagnóstico de diástasis, no existe una única conducta válida para todos. La decisión de operar o no debe surgir de una evaluación médica personalizada, luego de valorar las distintas alternativas de tratamiento.

  • El dolor inguinal puede tener múltiples causas y no siempre se debe a una hernia. Entre las causas más frecuentes se encuentran las hernias inguinales o crurales, pero también problemas musculares o tendinosos, sobrecargas deportivas, pubalgias, alteraciones de la cadera y dolores que se originan en la columna lumbar y se irradian hacia la ingle. En algunos pacientes, el dolor inguinal puede ser persistente y no asociarse a un bulto visible, lo que hace que el diagnóstico sea más complejo. Por este motivo, no todos los dolores de la ingle se tratan de la misma manera. Ante un dolor inguinal que se mantiene en el tiempo, limita la actividad o genera dudas sobre su origen, es fundamental una evaluación médica adecuada, que permita identificar la causa y definir el tratamiento más apropiado en cada caso.

  • La hernia y la diástasis son problemas diferentes de la pared abdominal, aunque a veces pueden confundirse porque ambos producen un abultamiento. La hernia es un defecto u “orificio” en la pared abdominal por donde protruye contenido del abdomen, como grasa o intestino. En cambio, la diástasis es la separación de los músculos rectos del abdomen, sin que exista un orificio verdadero ni salida de órganos, se trata más bien de una debilidad de la línea media del abdomen. Esta diferencia es importante porque no se manejan de la misma manera. Mientras que la hernia suele requerir tratamiento quirúrgico en algún momento, la diástasis no siempre necesita cirugía y muchas veces puede tratarse de forma conservadora. Por eso, una correcta evaluación médica permite distinguir ambas condiciones y definir la conducta más adecuada en cada caso.

  • Como toda cirugía, la reparación de una hernia tiene riesgos, aunque en general se trata de un procedimiento seguro cuando está bien indicado y realizado por un equipo con experiencia. Entre las posibles complicaciones se incluyen infección de la herida, sangrado, seromas (acúmulos de líquido), dolor persistente, recurrencia de la hernia y, en casos poco frecuentes, complicaciones relacionadas con la malla o con la anestesia. La mayoría de estas situaciones son infrecuentes y suelen resolverse con tratamiento adecuado. La evaluación previa y la elección de la técnica más apropiada para cada paciente permiten reducir los riesgos. Por eso, la indicación quirúrgica debe basarse en una valoración individual, explicando siempre los beneficios y los posibles riesgos de la cirugía.

  • No. No todas las cirugías de hernia llevan malla, aunque en la actualidad su uso es cada vez más frecuente porque permite reforzar la pared abdominal y reducir el riesgo de que la hernia vuelva a aparecer. La indicación de utilizar o no una malla depende de múltiples factores, como el tipo y tamaño de la hernia, su localización, los antecedentes quirúrgicos y las características de cada paciente. En algunas situaciones seleccionadas puede optarse por una reparación sin malla, mientras que en otras su uso resulta claramente beneficioso. Por eso, la decisión sobre el uso de malla debe tomarse caso por caso, luego de una evaluación médica adecuada y explicando al paciente las distintas alternativas disponibles.

  • En la gran mayoría de los pacientes, la malla no genera problemas y cumple su función de reforzar la pared abdominal. Por eso, su uso es habitual en la cirugía de hernia cuando está correctamente indicada. La malla es una prótesis, es decir, un cuerpo extraño para el organismo, y en un pequeño porcentaje de pacientes pueden presentarse complicaciones. Entre las más frecuentes se encuentran el dolor persistente, la infección, la formación de colecciones o, en situaciones poco habituales, el rechazo de la malla. Estas complicaciones no son lo habitual y, cuando aparecen, en la mayoría de los casos pueden tratarse adecuadamente. La correcta indicación, la elección del tipo de malla, la técnica quirúrgica apropiada y el seguimiento postoperatorio por un equipo especializado permiten reducir significativamente estos riesgos. Por eso, es fundamental que cada caso sea evaluado en forma individual y que el paciente reciba una explicación clara sobre los beneficios y los posibles inconvenientes antes de la cirugía.

  • En general, la cirugía laparoscópica suele asociarse a menos dolor postoperatorio en comparación con la cirugía abierta, aunque esto puede variar según cada paciente y el tipo de hernia. Al tratarse de incisiones más pequeñas, la laparoscopía puede permitir una recuperación más rápida, menor molestia en la zona operada y una reincorporación más temprana a las actividades habituales. Sin embargo, no todos los pacientes ni todas las hernias son candidatos a este tipo de abordaje. Es importante destacar que, en términos de resultados a largo plazo, la cirugía laparoscópica y la cirugía convencional son similares cuando están bien indicadas y realizadas correctamente. Por eso, la elección de la técnica debe definirse de forma individual, teniendo en cuenta las características de la hernia, los antecedentes del paciente y la experiencia del equipo quirúrgico, buscando siempre la opción más segura y adecuada para cada caso.

  • Tener diástasis no es una contraindicación absoluta para realizar abdominales ni actividad física. Cada caso debe evaluarse en forma particular, ya que la respuesta al ejercicio puede variar según los síntomas, el grado de separación y la función de la pared abdominal. Lo importante es adecuar la actividad física a cada situación y realizar el entrenamiento con profesionales calificados, que puedan orientar los ejercicios de manera segura y efectiva. El objetivo es optimizar la función abdominal, mejorar la estabilidad y evitar molestias, más allá de lo estético. Por eso, una correcta evaluación permite definir la mejor estrategia de actividad física y acompañar al paciente en el proceso de manera adecuada.

  • En presencia de una hernia, la actividad física no siempre está contraindicada, pero debe adecuarse a cada caso. Algunas personas pueden realizar ejercicio sin molestias, mientras que en otras ciertos esfuerzos aumentan el dolor o el tamaño del bulto. Por eso, no existe una recomendación única válida para todos. Luego de una cirugía de hernia, la reincorporación a la actividad física es progresiva. En general, se indican movimientos suaves en las primeras semanas y un retorno gradual a los esfuerzos mayores, respetando los tiempos de cicatrización y las indicaciones médicas. El objetivo es recuperar la función sin poner en riesgo la reparación. Tanto antes como después de la cirugía, es fundamental una evaluación médica, que permita orientar qué tipo de ejercicio es conveniente, cuándo retomarlo y con qué intensidad, para lograr una recuperación segura y adecuada.

  • La recuperación después de una cirugía de hernia suele ser progresiva y depende de varios factores, como el tipo de hernia, la técnica utilizada y las características de cada paciente. En la mayoría de los casos, el dolor postoperatorio es leve a moderado y se controla adecuadamente con medicación. En la actualidad, el reposo absoluto no es la mejor opción. Por el contrario, se recomienda una movilización temprana y progresiva, adaptada a cada caso, ya que favorece la recuperación y reduce molestias. Muchos pacientes pueden retomar actividades cotidianas livianas en pocos días, mientras que los esfuerzos mayores y la actividad física intensa se incorporan de manera gradual, respetando los tiempos de cicatrización. El seguimiento postoperatorio y el cumplimiento de las indicaciones médicas son fundamentales para una buena evolución. Por eso, cada paciente recibe recomendaciones individualizadas, que permiten volver a la actividad habitual de forma progresiva y con confianza.

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